Novios

NOVIOS
Poemas de amor
– Decalicro ¿?-

Dedicación:
A la novia que no existió nunca.
Triste,
emocionada,
silenciosamente.
Alfredo.

I
(Novios)

¡El sabor de los besos!
-miel y fruta madura-
y su risa
y su mirada…
– cuando reía,
me amanecía
el Alma!-

Las dudas
y las desesperanzas
y los enfados tristes
– como lagunas turbias
en la mañana-
¡Novios!
Ha florecido
la palabra:
cada una de sus letras
es la rama
de mi árbol, lleno de magnolias,
de estrellas y de lágrimas
– – – – – – – – – – – –
¡Novios!
me va brotando en cada sílaba,
sobre las letras claras,
el sabor de tus besos
y tu risa
y tu mirada.

II
(Momento)

Corazón de las horas
-tu recuerdo-
te dije: No me importa
ni la nieve ni el tiempo;
Eternidad y lumbre
eres tú:
¡La sentía
tan cerca de mi cuerpo! …
-ave rendida
por el volar del ensueño-
Dije junto a mi oido
-cerquita, quedo-
mitad cuento y poema,
una historia irreal:
«Erase una gaviota
que se quedó dormida
por milagro
en la mitad del mar» …

III
(Risa)

En la estancia verdecida
de este cobijo del parque
son nuestros viejos amigos
los árboles.
Va pintando el sol la tierra
de una luz dorada y suave;
en la espuma de su cuello
un collar de oro.
¡Dejadle!:
que quiere enroscar el fuego
en la nieve de su carne.
-claro hogar luminoso-
así …
¡Ay! qué hiciste? — ¿No sabes
que el manantial de tu risa
ahoga el incendio? ¿Por qué
reíste? —
Dijo: No sé;
tal vez porque te oí que si lo hago
parece que está todo
lleno de pájaros.

IV
(Romance)

Caminito que me llevas
donde esperándome está;
tierra bendita que tienes
un calor de idealidad.
La senda es larga, en la noche
brilla una estrella: Será
la luz de tus ojos que
se clavó en la inmensidad.
Caminito que me llevas
allá
todo alfombrado de rosas
-¿voy o vas?-
y hasta la luna ha vertido
su luz en tu tierra … Ya
llego prontito mi bien;
oye el lejano cantar:
No se borrará tu paso
jamás
caminito que me llevas
donde esperándome está.
– – – – – – – – – – –
¡Si algún día no me aguardas
nunca sabría llegar!

V
(¿Yo?)

¿Mis versos o mis besos? …
-le interrogué en la tarde
a tus ojos
Y Ellos
-cobre, resina al sol- absortos
– quizás amaran en silencio
novios
de mi insultante pelo de poeta-
nada decían.
Iban acariciándome tan solo
y resbalaban dulces
sobre la cárcel de mi frente
-jaula de un mirlo loco-
¿Mis versos o mis besos? …
quedamos silenciosos.

Al final del camino
el viejo almendro de cabeza cana
¡cómo reía de nosotros!

VI
(La espera)

Hoy es mi mejor poema
esperarte,
mientras me hiere la espalda
esta esquina de la calle
poblada de luces turbias
y de ruidos.
¡Esperarte!
Rosada inquietud que mira
un balcón alto y distante
o la magia de una puerta
que abrirás tú …
«Ya es muy tarde,
no vendrá, no vendrá» … Otra
vez van mintiendo las manos
afiladas, de una hora:

Y van pasando más novios
y más novios
ante el mirar solitario

¡Esperarte!: Qué dichosa
dulzura de este reproche
que ha florecido en mi boca.

VII
(Profecía)

Adivinaste el milagro,
y fue luz la profecía
en el misterio del año.
Como alondras cinceladas
jugaban locas mis manos
volando a ti
y el granizo
de mis besos fue estallando
– un rocío musical
múltiple
y largo-

Dijiste: Parece que
nunca me habías besado:
Tus miradas, tus caricias
tienen algo nuevo, algo
de ardores y de impaciencias
no sentidas, ¡y es tan raro
el tono con que me hablas!

VIII
(Psalmo)

¡No me quieres! … ¡Sí, te quiero!;
-psalmo de siempre-,
nos embriagaba el versículo
dulcemente,
cuando fulguran las trenzas
rubias del sol.
Otras veces,
bajo los negros cabellos
de la noche: solos entre
las calles de la ciudad
ahogadoras y crueles.
Repetían las palabras:
Sí te quiero… No me quieres…
Y se ahogaban con los ruidos
los tranvías y las ¿?
— No me quieres … Sí te quiero …
-¡Recordar es tan solemne!-
Fue el bautismo de la lluvia)
Creerte!

* final de prfesc

te tiembla la voz!
El campo
se tendía ante nosotros
-dulce y amplio-
Tus grandes ojos atónitos
brillaron de pronto:
un árbol
que erguía el rígido tronco
desgarbado
te reveló todo.
Un grito
-como un borboteo claro-
dijo el canto jubiloso,
en tu garganta de pájaro.
¡Mira! … ¿No ves?
– Señalaste
el hallazgo-

En las ramas unos brotes
pequeñitos y rizados
-diminutas mariposas
de alas verdes – que cantaron!
primavera! – Profecía
en el misterio del año!