Reloj (1934)

Poemario publicado en Segovia (Impr. de Carlos Martín, 1934) – PDf. Publica el libro completo también en el nr. 1 del tomo I de Universidad y Tierra. Boletín de la Universidad Popular Segoviana (pp. 33-67) – PDf.
Algunos poemas en estos papeles se publican en este libro.

Sencillamente:
a ti
y a todos

Aires del pueblo (A Juan Puyol)
Letrillas sobre abril y la mujer:
– abril en los calendarios

Tonada: «aunque desnudes luceros»
Geografía de España
Canción de regreso: «Hora de vuelta,»
Epistolario en seis tiempos: «Vamos a ver, corazón,»

Burlas (A César González-Ruano)
Cordicolia: «dijo el doncel romántico»
Aire libre: «caracol»
Aleluyas del provinciano en Madrid: «desde la fonda oía» (x)
Para qué: «más de prisa» (x)
Los franceses de la fonda: «casa de viajeros:»
Llaneza española: «sin lumbre se nos congela»
4
Al son de la postguerra: «los negros delirantes» (x)
Dos poemas de colegio: »

Acento
Pecado: «un mueble holagado y cómodo»
Hoy. A Ramón G. de la Serna: «No me importa esperar»
Amor: «la niña está tras el balcón, vigía,»
Dolor: «nublada luna, sauce sollozante»
Muerte: «escala de la larga travesía»
Consejos: «híncale bien los dientes»
Panne: «descabalgado motorista»
Con la primavera: «quita, toma, pon, trae»
La cadena:
La culpa. «esto está mal»
Lucidez: «Amor se llama»
Sueño: Trasmundo: «ya pocos escalones»
Cifras: 2
Recuerdo: «he roto el lacre del silencio»
Tiempo: «voy amansando mi vida»
Madrugada: «… Y el libro acaba. el hondo»
Retorno:
Rumbo
Cumbre
Ansia
Diálogo del borracho y la sombra

Paisajes
Invierno
Estío
Estación
Cartón veraniego
Panorama: la ciudad
Arrabales: «arrabales polvorientos» (x)
Los sentidos y el mar

Romances
Del alba
Del cuentamillas
De la ausencia
De la mujer en el puente
Del otoño en el Guadarrama
de los faroles

REGISTRO

RESEÑAS
Sanz y Díaz en España Y América (92, agosto 1934).

Ricardo Gullón: «Reloj». Literatura, núm. 4 (julio-agosto 1952), pp. 145-146. Gullón contrapone la nueva poesía humana con el purismo, al que ataca directamente (n.º 4):

Una sola línea se estimaba como poesía, como poesía pura, decíase, con ánimo de recalcar y de advertir que fuera de ella no se estimaba posible ese limpio afán que caracteriza el lanzamiento del hombre las alturas.

En una nota que apareció en Isla sobre el libro se insistía en esta misma dirección:

Pero si este bellísimo Reloj, de Marqueríe, marca tantas y tan variadas horas líricas, puede decirse que todas, en último extremo, alumbran esa hora romántica –o neorromántica– que por lo visto va rigiendo, en nuestros días, muchas de las mejores existencias poéticas» (n.º 6).